sábado, 19 de noviembre de 2011

LA SILLA

El término con que se la designa proviene del latín ’sella’, que deriva del verbo ’sedere’: “sentarse”.
En el Imperio Romano se realizaban sillas de marfil.

Cada siglo tuvo su estilo, algunos con cargados ornamentos y formas clásicas o barrocas, con o sin decoraciones y tallados, con respaldos muy altos, hasta los más pequeños; con patas en tijera, con un solo soporte central, con rosca de giro, con extrañas formas ergonómicas, hasta las más sencillas.
La comodidad siempre es y será perseguida por el diseño mobiliario y si puede acompañarse de un estilo único, los límites del creador son infinitos.

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